El amor existe. Te ofrezco mis pensamientos y reflexiones, mis vivencias, mi vida, ... Te propongo un viaje por el que pretende ser el blog de los sentimientos, de las emociones, del amor, de la pasión escrita,... Narrativa, poemas, cuentos, vídeos, canciones,... La vida, el amor, la amistad... Seas bienvenido/ da.
A veces, después de haber terminado algún párrafo, me siento confuso y perplejo... Aquello que con mis palabras he retratado puede resultar hermoso, pero en algún lugar de mi texto se perdió aquella fidelidad estricta que con mis sentimientos quería guardar. Y es que el lenguaje escrito puede resultar rico y complejo, pero comparado con el lenguaje utilizado por las emociones acaba siendo mísero. Yo siento, percibo, observo, descubro, experimento, olfateo, huelo, comparo, disfruto, sufro, razono, anhelo, sueño, me emociono, río, me entristezco, imagino, creo, vivo y amo. Y podría seguir, ¿verdad? Nuestras sensaciones vienen cocinadas como un potaje improvisado del cual no acabamos casi nunca por conocer la totalidad de los ingredientes utilizados. Nuestro cerebro coordina, razona, asocia, recuerda... Nuestro cuerpo, a través de nuestros sentidos, nos conecta con el mundo y faculta a nuestra sensibilidad para evaluar las percepciones. El corazón absorbe cada información y la transfiere al campo de las emociones para que puedan dar respuesta y nuestra alma acaba siendo la juez que dictamina el nivel de cada reacción... Algo así, aunque mucho más complicado, nos ocurre constantemente; y a la fuerza tiene que ser muy difícil, por no decir imposible, reducir tantas conexiones para poder embutirlas dentro de las limitadas posibilidades del lenguaje oral o escrito. Mis frases serán más o menos hermosas según consigan plasmar con mayor o menor acierto aquello que bulle dentro de mí. No creas que siempre me resulta fácil: a veces me estoy un buen rato delante de la computadora y acabo apagándolo sin haber escrito nada. Pero debo decir que mis primeros pasos como escritor romántico están resultando apasionantes. En la escritura hallé una maravillosa forma de relajarme y a la vez divertirme, un sorprendente modo de comunicarme conmigo mismo. Aunque soy de naturaleza muy creativa nunca creí que fuera capaz de producir nada en el campo literario que reuniera una calidad mínima. Supongo que ahora mismo puedo hacerlo porque me limito a intentar transmitir la pureza de lo que siento. Escribo mostrándome, como si el papel fuera un espejo que refleja nuestra esencia, y leyendo lo escrito voy aprendiendo a encontrarme. En general aplico en la lectura la pasión del creador... Y lo que leo me embelesa, y en el placer de descubrir como soy amo mi texto y me autoconvenzo de que debo amarme a mí también. A menudo recupero mi fe en la mágica inspiración: en la relectura de lo redactado descubro a veces frases y fragmentos que me parecen tan perfectamente espléndidos que me da por pensar que me llegaron del más allá, de aquel etéreo espacio sin métrica desde el cual las musas nos envían sus divinos cantos. Y sueño con ello. Sueño con un maravilloso viaje a través del reino de la imaginación... Doce hadas vuelan hacia mí ansioso pensamiento: Una lleva tu rostro, las otras se han maquillado con tus atributos: la una se pinta con dulzura, la otra presenta la belleza interior, la otra viene hermoseada con la inocencia y la que sigue se distingue por la simpatía. Por allá llega otra, toda coqueta, seguida por tres angelicales figuras pintadas de sensibilidad, intelecto y lindeza. En la cola de mis palomas mensajeras se puede divisar una figura borrosa, que probablemente vuela con ocultas intenciones, y marcando la retaguardia vienen dos mágicos querubines pincelados por mi fantasía con colores aduladores y sensualmente muy femeninos. Doce hadas me traen las palabras y en su entrega me confieren el poder de esmaltarlas con el fulgor de mis sentimientos... Y sueño con ello... Y en el despertar de mis fantasías me digo que quizás sí, pero que puede que no. Mas sino tampoco importa mucho, pues si mis odas no me han sido regaladas entonces surgieron de mí. De mí... Por mí y para ti escribo y si yo solo produzco no será menos prodigiosa mi obra. Será igualmente espléndida y con su graciosa tersura podré agraciar sin complejos mi sensibilidad.
APROVECHA LA OFERTA:
ÚLTIMOS LIBROS DE LA 1 ª EDICIÓN DE
"A LA LUNA, A TI, MI CIELO, Y A MIS QUERIDAS ESTRELLAS"
DIRECTOS DEL STOCK DEL AUTOR, CON DEDICATORIA PERSONALIZADA.
14,95 € con gastos de envío incluidos
Si te interesa CLICA ENCIMA DE LA IMAGEN DEL LIBRO
No pienses que nada va a ser definitivo, lucha por cada suspiro y, sobretodo, lucha por sentirte vivo.
Allá donde te manda el instinto que tu alma erige debes ir. Olvida las travesías que el variopinto criterio de tu entorno te exige. Mueve tu vida con calma y protege el contorno de tus credos. Construye tu imperio y huye de las directrices que percibas como impuestas.
A una sensibilidad malherida no le des retiro en el recodo de las rendiciones, debes dirigirla de nuevo hacia la senda donde se esconde su vital instinto.
No analices los impulsos que mantengan vivas tus esperanzadas codicias, síguelos sin más. A aquel que quiera venderte tentaciones al precio de la supervivencia no le hagas aprecio, pues solo conseguirá perderte. No eches pulsos con aquellas arriesgadas intrigas que no tengan una cadencia vital. No meches tu memoria con injustificadas mentiras. No despiertes las iras de tu más seguro puntal, tu conciencia, con odiados compromisos. No sigas nunca un atajo para llegar a la gloria. Si viertes tu existencia sobre el muro de los lamentos no aparentes tener los permisos para poseer los más agraciados alientos. No encierres bajo los vuelos de las prudentes alas de la impotencia tus recelos a volar. No erres con temor a rectificar, pues tu error podría condenarte.
Si tu corazón canta ilusionado no dejes que su balada sea vana, danza a su son y déjate llevar por su tonada.
Con el fregar de la brisa más resplandece el arco iris en el cielo. Con el brillar de tu sonrisa, ¿no lucirán más las flores en tu pelo?
¿Por qué decoras la cana? ¿Por qué no osas mostrar tu añejo resplandor? Aquel que te vea arrugada en su indolente visión ignorará tu corazón. Aquel que reza por tenerte suele verte igual de resplandeciente. Enlaza el pasado con el presente y muéstrate tal cual estás con descaro. En el vivir tu exterior no se ha vuelto raro, tan solo se ha dibujado con el fulgor de tus vivencias.
Debes aprender a explorar las miradas, pues en lo profundo de la vista yacerá la respuesta más sincera a tu presencia.
Cuando un terremoto derrumba una construcción no se puede cimentar una nueva fortaleza sin antes limpiar bien las ruinas que quedaron. Si negamos esta lógica norma solo podremos optar a proyectar una frágil e inestable casita de papel. Así, si tu sol se perdió en uno de aquellos injustos chascos que el destino nos fuerza a aceptar, negar el llanto por lo extraviado puede no ser lo más aconsejable. Porque si tapamos nuestra rabia con el manto de la simulada indiferencia quizás conseguiremos protegernos de una temporal y terrible ansiedad, pero a la vez estaremos atascando nuestro camino hacia nuevos horizontes y ocultando aquellas estrellas que deseamos ver. Las lágrimas, cuando las dejamos caer libremente, no son malas. Con ellas enjuagamos las penas y con ellas abrimos la puerta para que nuestras angustias marchen, para que nuestra ira salga y luche por calmarse.
No nvadas tu mundo con la apuesta del poder, conquista su verdadera esencia con la apetencia de querer y serás más importante y, desde luego, serás más feliz.
Cuando una relación esencial se quiebra nuestra tendencia natural nos empuja a sentirnos víctimas. Lo más fácil suele ser traspasar las culpabilidades hacia el otro lado y en el desconcierto por lo ocurrido presentar al mundo aquella sensibilidad herida que tanto nos duele.
No, no podemos superar un problema si antes no hacemos un profundo análisis de todo aquello que lo ha motivado y valoramos y aceptamos nuestra participación en las causas del litigio. No debemos rechazar este acto de constricción. Si nos negamos a echar ese lastre e insistimos en ganar nuestra inocencia apostados en el victimismo seguiremos anclados en un puerto donde las depresiones nunca zarpan.
Aunque no siempre sea justo, aunque en la percepción de algunas profundas contusiones nos cueste asimilarlo, al final uno debe llegar a la conclusión de que pocas veces, muy pocas, podemos sentirnos víctimas de la vida. Si consideramos que en el desarrollo de la mayoría de las circunstancias que nos toca disfrutar o sufrir somos en parte partícipes todo nos será más fácil. Somos cómplices de nuestra vida y a sabiendas de nuestra complicidad debemos sentirnos obligados a resurgir cada vez, a renovar las fuerzas para poder pilotar con mayor ímpetu la nave que guía nuestro sino. Por y para nosotros y para todos aquellos seres que nos aman y nos necesitan hemos de levantarnos y recuperar la banderola del equilibrio para poder gritar al mundo, con orgulloso convencimiento y esperanzado nervio, que estamos aquí. No tiene porque ser fácil. Mil razones pretenderán impedírnoslo, pero si intentamos valorarlas nos daremos cuenta que en sus fundamentos se solivianta el rencor y en sus argumentos se cobija el miedo. Y no debemos escucharlas. Debemos dejarnos llevar por el corazón, aunque esté resentido y no quiera ofrecerse más, porqué sólo si lo obligamos de nuevo a ejercitarse iremos recuperando, en un plazo más o menos corto o largo, aquella pureza que nos trae la ilusión.
APROVECHA LA OFERTA:
ÚLTIMOS LIBROS DE LA 1 ª EDICIÓN DE
"A LA LUNA, A TI, MI CIELO, Y A MIS QUERIDAS ESTRELLAS"
DIRECTOS DEL STOCK DEL AUTOR, CON DEDICATORIA PERSONALIZADA.
14,95 € con gastos de envío incluidos
Si te interesa CLICA ENCIMA DE LA IMAGEN DEL LIBRO
Mucha gente piensa que el amanecer de los sueños se encuentra en el demasiado a menudo vacío que nuestro dormir produce. Yo sé que se equivocan. Las más hermosas visiones nacen de la luz y crecen en la conciencia que en el sereno pensar reside. Nuestra fantasía suele ser su amorosa madre y en un abrazo de nuestros anhelos amamanta nuestra imaginación para alimentar aquellas percepciones que en nuestros deseos residen, para ver crecer aquellas sensaciones que nuestros sentimientos ansían. Ayer me hallaba en el coche. Esperaba no me acuerdo qué, quizás aquello que el tiempo nunca trae y que aguardamos por rutina. La música de un compact disc coqueteaba con mi alma enamorada y en un cerrar de mis ojos hallé los tuyos. Tus verdes pupilas habían sublimado su extensión y en mi campo de visualización soñadora habían inundado todos los prados. Era aquel un maravilloso lago que acercaba mi fantasear al infinito y que me convidaba de manera extremadamente tentadora a un baño. Entonces me sumergí en sus aguas y empecé a nadar en tu cristalina visión. No sentía frío. Mi cuerpo sumergía sus movimientos y con cada brazada la tibia agua de tu tierno mirar acariciaba dulcemente mi temeroso viaje hacia tu subconsciente. Ningún destino me guiaba, ningún propósito me orientaba. Tan sólo suspiraba por nadar en tu mirada sin haberme de esconder. Todo mi amor necesitaba hacía ya demasiado una delicia así y en el estanque donde tus lágrimas debían mojar tus emociones relajaba sus penas empapando sus esperanzas. Me sentía cómodo, tranquilo, y poco a poco iba relajando mis movimientos para poder constatar aquello que intuía: ¿en la quietud me hundiría en las profundidades donde yacen tus recuerdos y percepciones? ¿Hallaría quizás la recóndita gruta subconsciente donde amagaste la verdadera razón de tu flirteo con mi corazón? Pero no... no me hundí. Mi cuerpo inmóvil flotaba incomprensiblemente... Y lo capté, entendí que incluso para mis sueños el seguro que protegía la intimidad de aquel, tu secreto, estaba alerta. Podría haberme sentido frustrado y concluir aquel increíble chapuzón en las aguas de tu mirada pero no lo hice. Porque seguía sintiéndome tranquilo, profundamente relajado. Y me dejé llevar un rato más, unos minutos, y en la placidez de aquel idílico paisaje comprendí lo que ya debía saber: a veces es inútil hurgar en la hondura de las intenciones y eso no debe hacernos sentir fracasados. El desengaño que reside en una verdad conocida no tiene fundamento en el reino de la ignorancia. Porque mientras así sea las instintivas percepciones y las suposiciones que nacen de los anhelos reinarán en nuestro corazón, pudiendo llegar a ofrecerle el más paradisíaco cielo. Y en la superficie de tus ojos ondulaban nuestros recuerdos, dibujando cual gota de lluvia que estalla en el agua unos concéntricos círculos que en un engrandecer de su tamaño iban presentando el diseño de tu trato conmigo y que en un alejarse de su perímetro iban acariciando mis esperanzas de ser correspondido. Y aquel día lo aprecié, otra vez, mejor que nunca: me miraste con admiración, me contemplaste con estima, me atisbaste con curiosidad, me observaste con respeto, me percibiste con simpatía, me descubriste con ternura y me distinguiste con tu confianza. Fue un inmenso placer, otro más que te debo, y sumergido en él me abandoné, resigné todo mi ser para que se impregnara un poco más de aquella maravillosa esencia que el amor le mostraba ya hacía mucho.
APROVECHA LA OFERTA:
ÚLTIMOS LIBROS DE LA 1 ª EDICIÓN DE
"A LA LUNA, A TI, MI CIELO, Y A MIS QUERIDAS ESTRELLAS"
DIRECTOS DEL STOCK DEL AUTOR, CON DEDICATORIA PERSONALIZADA.
14,95 € con gastos de envío incluidos
Si te interesa CLICA ENCIMA DE LA IMAGEN DEL LIBRO
El vídeo de una Ponencia de Miquel Beltran i Carreté que emocionó a todo un Congreso Internacional de Educación...
(No dudes en clicar sobre el símbolo que se halla a la izquierda de VIMEO, abajo del vídeo, para verlo a pantalla completa. Luego, para volver, debes pulsar Esc)
Para acceder a la Web de Educación de Miquel Beltran i Carreté clicaAQUÍ