05/05/2009

La vida es bella... ¡Vive!

















La vida es bella. No debemos disfrazarla, no podemos obviarla. Formamos parte de la naturaleza y eso nos convierte a todos en únicos y valiosos tesoros. Debemos integrarnos en nuestro paisaje y abrir nuestros sentidos para que puedan enriquecer nuestra sensibilidad con la percepción de mil maravillas, con el afloramiento de mil sensaciones. Hermosa es la tierra, limpio debemos percibir el aire y enigmático y mágico puede llegar a ser el cielo. Si aprendemos a coexistir con nuestro hábitat conseguiremos escuchar nuestro corazón. Y él nos contará mil fantasías, y él nos llevará presos del amor hacia parajes nunca imaginados, y él nos mostrará el camino de las usanzas constructivas, y él, sólo él, nos empujará con un cada día renovado ímpetu hacia el reino donde la diosa felicidad anhela gobernarnos. Debemos condenar toda razón que no contribuya a enriquecer nuestro espíritu. Pensar no nos da la vida y demasiado a menudo nos la complica. En el sentir debe apoyarse el vivir y queriendo y siendo queridos hallaremos la fibra que vigorizará nuestro existir. Si andamos con paso seguro habremos hallado la senda de nuestra verdad. Aunque admitamos que en la percepción todo es relativo, aquello que disminuya con constante insistencia nuestra confianza debe ser corregido y aquello que se nos presente con insistente constancia como una falsedad, como una contumaz mentira, debemos rechazarlo. Ser uno mismo no es nada fácil. Demasiados factores condicionantes, experiencias, circunstancias, opiniones,..., habrán procurado y procurarán alterar nuestro natural carácter, nuestra innata personalidad. Para calmarlos muchos habremos configurado un ser artificial que para mantener su banal proceder deberá enterrar sus emociones. Engañados iremos si esperamos alquilar nuestra esencia con fiestas y guirnaldas que acicalen las realidades que acosan nuestro bienestar, pues en su conclusión el arriendo nos devolverá el depósito de nuestra frágil moral. Errados estaremos también si creemos adormecer nuestro descontento con aquellos fármacos que hunden las tensiones hacia el fondo de los subconscientes, pues ante el menor contratiempo nuestra mente removerá ese asiento y las turbaciones asediarán aún con más brío nuestro equilibrio.
La vida es bella, ¿sabes? En un trocito de cielo, hablando con una estrella, bajo una gota de esperanza, en el abrazo de mis hijos, tras el vuelo de una ilusión o, quien sabe, en la sonrisa de mi amada descubrí cuan hermoso es vivir. Ahora lo sé y voy a poner todo mi empeño en no volver a olvidarlo jamás. Si nunca lo dudas deberás también marchar. Escoge tu sueño y marcha con él. Marcha con él y vive, pues solo viviendo recuperarás la alegría de vivir. Si la solitaria paz te inquieta deberás gritar. Grita tan alto como puedas que te amas y en los ecos rebotados tu autoestima te regalará muchos otros amores. Si tu camino te resulta demasiado abrupto deberás volar. Vuela alto y súbete a las nubes donde escondiste tus deseos y apaciguaste tus pasiones. Libéralos y aprende a ser tu propio ángel de la guarda. Libéralos y recuperarás también tus emociones. Si la tristeza encoge con firmeza el brillo de tus ojos deberás imaginar. Imagina que puedes ser muy, muy feliz. Imagina que nada ni nadie, sólo tu, va a decidir el sino de tu esperanza. Imagina que aprendes a amar de verdad y que la nómina que ingresa tu corazón simplemente por latir acaba siendo millonaria en correspondencias. Pues sí, la vida puede ser muy hermosa. Y si aún lo dudas deberás creer. Cree en la magia del inoportuno hado, cree en los ideales que marcaron cada despertar, cree en la fuerza del amor y aplícala, cree en la pureza de la amistad y búscala, cree en ti y, por favor, déjate ir... Marcha, grita a los cuatro vientos tus sentimientos, vuela y libérate, imagina y fantasea, aprende a amar y ama y, no lo olvides: ¡Vive!



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04/05/2009

Un sueño de amor: Me bañé en tus ojos...















Mucha gente piensa que el amanecer de los sueños se encuentra en el demasiado a menudo vacío que nuestro dormir produce. Yo sé que se equivocan. Las más hermosas visiones nacen de la luz y crecen en la conciencia que en el sereno pensar reside. Nuestra fantasía suele ser su amorosa madre y en un abrazo de nuestros anhelos amamanta nuestra imaginación para alimentar aquellas percepciones que en nuestros deseos residen, para ver crecer aquellas sensaciones que nuestros sentimientos ansían. Ayer me hallaba en el coche. Esperaba no me acuerdo qué, quizás aquello que el tiempo nunca trae y que aguardamos por rutina. La música de un compact disc coqueteaba con mi alma enamorada y en un cerrar de mis ojos hallé los tuyos. Tus verdes pupilas habían sublimado su extensión y en mi campo de visualización soñadora habían inundado todos los prados. Era aquel un maravilloso lago que acercaba mi fantasear al infinito y que me convidaba de manera extremadamente tentadora a un baño. Entonces me sumergí en sus aguas y empecé a nadar en tu cristalina visión. No sentía frío. Mi cuerpo sumergía sus movimientos y con cada brazada la tibia agua de tu tierno mirar acariciaba dulcemente mi temeroso viaje hacia tu subconsciente. Ningún destino me guiaba, ningún propósito me orientaba. Tan sólo suspiraba por nadar en tu mirada sin haberme de esconder. Todo mi amor necesitaba hacía ya demasiado una delicia así y en el estanque donde tus lágrimas debían mojar tus emociones relajaba sus penas empapando sus esperanzas. Me sentía cómodo, tranquilo, y poco a poco iba relajando mis movimientos para poder constatar aquello que intuía: ¿en la quietud me hundiría en las profundidades donde yacen tus recuerdos y percepciones? ¿Hallaría quizás la recóndita gruta subconsciente donde amagaste la verdadera razón de tu flirteo con mi corazón? Pero no... no me hundí. Mi cuerpo inmóvil flotaba incomprensiblemente... Y lo capté, entendí que incluso para mis sueños el seguro que protegía la intimidad de aquel, tu secreto, estaba alerta. Podría haberme sentido frustrado y concluir aquel increíble chapuzón en las aguas de tu mirada pero no lo hice. Porque seguía sintiéndome tranquilo, profundamente relajado. Y me dejé llevar un rato más, unos minutos, y en la placidez de aquel idílico paisaje comprendí lo que ya debía saber: a veces es inútil hurgar en la hondura de las intenciones y eso no debe hacernos sentir fracasados. El desengaño que reside en una verdad conocida no tiene fundamento en el reino de la ignorancia. Porque mientras así sea las instintivas percepciones y las suposiciones que nacen de los anhelos reinarán en nuestro corazón, pudiendo llegar a ofrecerle el más paradisíaco cielo. Y en la superficie de tus ojos ondulaban nuestros recuerdos, dibujando cual gota de lluvia que estalla en el agua unos concéntricos círculos que en un engrandecer de su tamaño iban presentando el diseño de tu trato conmigo y que en un alejarse de su perímetro iban acariciando mis esperanzas de ser correspondido. Y aquel día lo aprecié, otra vez, mejor que nunca: me miraste con admiración, me contemplaste con estima, me atisbaste con curiosidad, me observaste con respeto, me percibiste con simpatía, me descubriste con ternura y me distinguiste con tu confianza. Fue un inmenso placer, otro más que te debo, y sumergido en él me abandoné, resigné todo mi ser para que se impregnara un poco más de aquella maravillosa esencia que el amor le mostraba ya hacía mucho.



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La mujer amada vista con los ojos del amor...




















La otra noche me hallaba muy inquieto. Me había acostado ya e intentaba dormir. Como cada noche desde hace ya mucho intenté visualizar tu imagen para mandarte un beso de buenas noches. Esto solía tranquilizarme y acostumbraba a ser la fuente de una sonrisa con la que preparaba mis sueños de enamorado. Pero la otra noche me hallaba muy inquieto y, por más que lo intentaba, no podía dormirme... Tu imagen aparecía borrosa y su falta de definición me alteró de tal modo que la tristeza se apoderó de mí hasta tal punto que originó un silencioso e impotente llanto pintado con sentidas y resbaladizas lágrimas que, deslizándose por mis mejillas cayeron en mi almohada y la humedecieron. No era la primera vez que me pasaba y, como queriendo pedirle perdón, abracé el colchón de mis sueños y en su suavidad quise recuperarte, quise recobrar tu fotografía. Y entonces volví a hacerlo, volví a hacer otra estupidez, una más, algo que se escapaba de mi razón pero que para mi corazón resultaba necesario y a la vez mágico: con aquellas palabras que se producen en el vacío del sonido, con aquellas frases que nacen del pensamiento y surcando el mar de los recuerdos, cual sabio viento que mueve las olas de la mente, intenté explicarle a aquel enfundado saco de plumas como eras, como te había visto tantas veces y como no te podía ver. Y aquello que no dije, aquello que pensé fue tan hermoso que hoy no he podido evitar, en cuanto he tenido la ocasión, de reproducirlo con estas míseras y pobres letras de tinta manchadas que, a sabiendas de que nunca podrán reflejar la belleza que mi sentir percibe, son y serán la única forma hábil para dejar constancia de como un hombre que vive un amor no consumado, desde la distancia de un inconstante trato y a menudo imposible contacto, intenta describir a su amada.
¿Y como es ella, pues? ¿Y como eres tú? Así te he visto y así te veo, y en mi descripción te juro que no mentí, pues son todos mis sentidos los que te definieron y nadie habrá, ahora mismo, más sabio en tu percepción que esos cinco maravillosos dones que la naturaleza me regaló para observarte, sentirte, valorarte y percibirte. Fueron ellos, pues, los que dibujaron tu imagen y a ellos deberás agradecer el placer que te pueda producir la narración de muchas de tus grandezas, y a ellos deberás recriminar la descripción de algunas de tus impurezas.
Pues sí, mi vida, aunque no te lo creas, aunque te parezca absurdo, hablé con mi almohada y con estas palabras quise dibujar tu esencia, tu ser y mi cielo:

A ella la llamo, cariñosamente, como en una canción oí: “la pequeñita de mi corazón”. A mi lado yo sé que se siente baja, mas ella no sabe que su figura, aun cuando aparezca empequeñecida por la lejanía, se ve engrandecida por la ilusión, por la alegría que sentimos todos los que la queremos, que seguro que somos muchos, al sentir que se nos acerca. Y cuando la tienes al lado es tan fuerte y grande su presencia que tienes que hacer un esfuerzo para no olvidar que en tu entorno puede haber algo más, que a tu lado puede acompañarte alguien más.
Ella es la más pura definición de la mujer. Su cuerpo, su andar y todos sus gestos y movimientos ensalzan su feminidad de tal manera que nadie podría nunca concebir un polo más opuesto al hombre. Ella quiere ser, y se siente, muy femenina y sabe jugar con este rol, haciendo de la coquetería una arma que consigue resaltar su belleza y la hace sentir más segura. Si, además, a su evidente cualidad de coqueta sumamos su gran facilidad para obsequiar palabras dulces y amables, a nadie puede extrañar que su presencia llegue a alterar de forma más o menos peligrosa a muchos hombres y a la vez produzca la envidia y el rechazo de algunas mujeres.
Su pelo huele a suave y viste de tinte enrojecido. Su peinado es cambiante como un valle en la alta montaña y ella se siente obligada a colorear la incipiente invernal blancura de la nieve y a segar de forma más o menos uniforme la hierba buscando una moda, una estética o una belleza que quizás en su espejo no acaba de descubrir, pero que para mí, que la amo, haga lo que haga con su cabellera resulta a veces chocante, pero siempre inalterablemente linda.
Su cara deslumbra con una piel clara que brilla enriquecida por los muchos besos y caricias que ya ha agradecido y a la vez te convida, te va diciendo que aún no se conforma, que necesita y quiere más, y sus mejillas sobresalen y presentan su candidatura a ser el sostén de las palmas de tus manos, a ser el papel donde tus dedos puedan dibujar su ternura, a ser la fiesta en la que tu besar pueda agradecer su hermosura.
Sus ojos son verdes, grandes y brillantes, y en su mirar se hacen gigantes, en su dulzor tu alma pierdes. Uno duda y se pregunta si ella se habrá fijado alguna vez, cuando se mira en el espejo, en lo bellos que llegan a ser. Su forma, su color, su tamaño, su expresión... son lindísimos de verdad. Y sobre todo llegan a ser, en su gran belleza, únicos por una razón que seguro mucha gente no percibe, incluso quizás ella tampoco: su viveza. Parece como si todo su ser se concentrara en su mirada y a través de esta quisiera expresar todo lo que siente. Así, sus irresistibles ojos, mis queridos ojitos, rebosan vida como nunca había visto, retratan su ser y en su esplendor la hacen espléndida. Cuando sonríe sus ojos derraman felicidad, cuando demuestra preocupación su mirada se inquieta y cuando ves que sus ojos se endulzan, no hace falta ver más para saber que toda ella está mostrando su ternura. Sin ninguna duda, todo su cuerpo es bello, pero aquel que pueda fijarse en su mirada a través del amor, aquel que consiga apoderarse para siempre de aquel brillo de sus ojos, de aquella pasión ilusionada que yo he podido percibir alguna vez, estoy seguro de que no podrá desengancharse ya nunca jamás.
Su nariz aparece como el centro de un maravilloso mundo. Esbeltamente alargada con su forma regala perfección y en su respirar intuyes que tu proximidad debe oler a pureza, debe presentarse con suaves fragancias para ser digna de tanta nobleza. ¡Qué daría yo por poseer aquel perfume que a través de su olfato pudiera llegar a su corazón! ¡Cuánto pagaría por hacer de mi olor su aire vital, su brisa matinal y el aroma con el cual se adormeciera cada noche!
Sus orejas se esconden, esperan ocultas y secretas confesiones, se ocultan y esconden la espera de amorosas palabras, se desesperan por esconder aquellos ocultos y sensuales besos que tu boca ansía obsequiar. Su forma recuerda aquellas pequeñas piscinas donde el máximo ejercicio al que uno puede aspirar es el reposo de los anhelos y en estas quisiera sumergir mil declaraciones de amor, allí flotarían delicadas palabras que limpiarían su bienestar de toda preocupación, y nadarían mis inquietos sueños para calmar sus apetencias en un compartir con los suyos la lucha por desviarlos hasta el acceso a las realidades conseguidas.
Sus labios carnosos entretienen su inquieta boca con una ávida necesidad de hablar y hablar, pero en su ocasionalmente interminable diálogo adivinas que su aspiración máxima no se encuentra en la palabra, que en verdad muestran su consagración en el dibujar de una sonrisa única, maravillosa y esplendorosa, y que aquel que consiga sellar su silencio con un beso de verdadero amor no podrá dejarlos, no podrá olvidarlos y en su ardiente y húmedo contacto renacerá el deseo de otro más, el anhelo del “no debe jamás acabar”, el sueño del beso eterno que sólo descansa para avivar su recuerdo. Su boca y sus labios son también un fiel reflejo de su estado de ánimo, rebosando casi siempre cuando se siente acompañada o cuando se ve observada una intensa alegría y una extrema simpatía, pero intentando guardar para su soledad una extraña pose, un sorprendente diseño que yo he comprobado varias veces y que aparenta una tristeza y una amargura que en la impotencia debes respetar y que te hiere en lo más hondo el no poderlas consolar.
El descender de su cuello hasta los hombros se convierte en el deseo en una pista donde la brisa de tu aliento esquiaría tan pronto tuviera el forfait de una sola mirada de amor, donde tu besar se deslizaría en un artístico patinaje que podría ser un preludio y un entremedio de un paseo por los infinitos senderos que su cuerpo invita a explorar, de un resbalar de pieles que en un abrazo se acarician y en una caricia se abrazan.
Sus brazos y manos son un bello prólogo de su alegre saludar y de las temidas despedidas, son la ansiada introducción de un abrazar que en la amistad he probado y en el amor tan sólo he intuido. La finura de sus manos convida a asegurar que en el arte de moldear el cuerpo que amen deben de ser maestras, y de sus largos y preciados dedos uno sólo puede esperar que algún día pueda entrelazarlos para hacer sonar aquellas angelicales notas que únicamente puede componer el pasear de la mano con el ser que amas.
Sus senos se adivinan pequeños pero sabios y juguetones. Sabios en la increíble experiencia que otorga a las mujeres el don de la maternidad y juguetones en el maravilloso juego que se inicia y se acaba en la pasión, aceptando cualquier norma que sepa acariciar y besar el deseo y no dando nunca lugar a vencedores ni vencidos, pues en el jugueteo tú y ella podéis descubrir y crear el supremo goce de muchas de las infinitas sensaciones que en la unión de dos cuerpos y en la conjunción de dos almas el acto de amar puede y debe concebir.
Y bajo su pecho izquierdo se halla la increíble fuente que en su caudal transporta esa divina belleza que todo su ser respira. De su corazón emanan los efluvios que en verdad me han atrapado y que han hechizado mi existir convirtiéndola a ella en una verdadera mujer, en la mujer a la cual no puedo ni podré jamás resistir. Porque su corazón late con pureza y en su latir te invita a amar su sencillez, su sensibilidad, su honesta amistad, su inseguridad, su honradez y su ilusión por la vida. Porque su corazón canta una canción que en su letra te anuncia que ella también sigue buscando ese fantástico mundo que en su infancia soñó, que ella también quiere vivir su vida en la alegría de pensar que todo podría volver a ser sublime, que ella también piensa que en una risa compartida podemos reencontrar la forma de lograr que nuestro existir sea excepcionalmente único. Sí, mi amado corazón, su corazón, también sabe cantar, y con su música enamora a todos aquellos que nos hemos atrevido a acercarnos lo suficiente a ella, y con su música sabe serenar tus ánimos y te hace sentir seguro y tranquilo, y te regala una paz que en la proximidad te produce un perfecto bienestar y en la distancia te otorga una muy triste pero también muy esperanzada añoranza.
Ella no tiene barriga, ella dibuja sus curvas de la felicidad alrededor del centro de la creación, de su génesis, pues a través de su ombligo pudo alimentarse el más precioso proyecto que un padre y una madre hayan nunca conseguido. Y cómo me hubiera gustado que su vientre hubiera podido ser alguna vez la alforja donde mi simiente hubiera podido crecer hasta recoger el fruto más bello que el amor puede crear. Y cómo me agradaría poder reposar mi cabeza en su panza y descansar en silencio mi amor mientras ella acariciara mi pelo.
Su espalda se dibuja como un escenario donde el decorado luce una romántica noche con sus numerosas pecas asumiendo el papel de estrellas y sobre el cual a uno le gustaría ser el actor, el astronauta que en su viaje estelar pudiera llegar a memorizar el mapa entero, la fugaz estrella que en su veloz paso se encarga de conceder el mayor deseo. Y en el descender de su columna vertebral la odisea puede concluir en la utópica posesión de la gloria celestial, pues su querido cuerpo de mujer se ensancha con una amplias caderas que en su esplendidez podrían convertirse en aquella galaxia en cuyo centro dos astros explosionaran el supremo placer de fusionarse, de convertirse en uno solo en el navegar de dos cuerpos que en el amor se adhieren y que en el desearse y en el poseerse perpetran la más bella dicha nunca soñada.
Y como si de una obra maestra de la arquitectura clásica griega se tratara, mi universo se apoya en dos estilizadas columnas que ya quisiera para sí el templo de Afrodita. Dos esculturales piernas aguantan mi diosa y le confieren un andar que en su femenino vaivén es capaz de marear tu mirada y anularle cualquier otro punto donde fijar la vista. Sus muslos aparecen vigorosos y fuertes, y sus rodillas sirven de conjunción entre el arriba y el abajo, entre un encima que mi descripción espero eleve su imagen a aquella cima, la más alta, donde la naturaleza descubrió el secreto de su belleza, y un debajo que en su descender finaliza con unos dignísimos pies que son, a la vez, el inicio y la conclusión más bellos jamás imaginados para una historia oculta, para un cuento que en su narración amaga la hermosa visión de un cuerpo amado, la rica percepción de un ser que en su imperfección es dotado con el don de ser excelso en la visión de un hombre enamorado.

Así te he visto, así te veo, así seguiré viéndote y así te vi. Así te describí y al hacerlo no exageré, te lo juro, ni un poquito, porque tú sabes, cielito lindo, que en mi interior has sido, eres y seguirás siendo aquella flor que enaltece sus colores para ser la más atractiva, que intensifica sus olores para ser la más buscada, que amaga en su forma, en su tallo y en su polen el alimento más endulzado, que ha arraigado con las raíces que la llenan de vida en la tierra de mis ideales y, al hacerlo, me ha hecho sentir durante mucho tiempo el hombre más importante del mundo.
No dudes nunca, pues, cuando observes tu retrato en un reflejo o cuando tengas un mal día y, como mujer que eres, sientas que no vales nada o que te sobra de aquello o que te falta de lo otro, de tu hermosura. No te atrevas ya en la vida a decirte a ti misma que eres fea o a sentirte menos guapa, porque con mis letras acabo de sentenciarte a ser bella para siempre y, ocurra lo que ocurra, ni los años ni la distancia podrán borrar mi convencimiento de que eres la mujer más fascinante que he conocido. En cuerpo y en espíritu, en el corazón y en el sincero sentir de tu razón quizás nunca podrás ser mi mujer, pero quieras o no te has ganado a pulso el ser la chica, la niña, la dama que mis sentidos más han admirado y mi sentir más ha amado.





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Escoge tu música y lee...

Si tu no estás - Rosana
Come what may (Moulin Rouge)
Como quisiera - Maná
Gracias a la vida - Mercedes Sosa
Boig per tu (Loco por ti) - Sau
Desperado - Eagles
Lady - Kenny Rogers
Un ramito de violetas - Cecilia
Without you - Harry Nilson
Time to say goodbye . Sara Brighton and Andrea Bocelli
Stars - Janis ian
Alone Again - Gilbert O'Sullivan
Puente sobre aguas turbulentas - Simon and Garfunkel
Caminante no hay camino - Serrat
Hasta el fin del mundo - Jennifer Pena
Dance me to the end of love - Leonard Cohen
Eternal flame - Debie Gibson
Una historia entre sus dedos - Sergio Dalma
Al alba - Eduardo Aute
Every body hurts - REM
You song - Moulin Rouge
Titanic - Celine Dion
Let it be - Beatles
Claro de luna - Debusy
Knocking on heaven's door - Bob Dylan
Lonely loocking sky - Neil Diamond
El jardín prohibido - Sandro Giacobe
Mi historia entre tus dedos - Sergio Dalma
I will always love you - Dolly Parton
A song for you - The Carpenters
Morning has broken - Cat Stevens
Vivir sin aire - Mana
Suzanne - Joan Baez
Tal como éramos - Barbra Streisand
Love me tender - Elvis Presley
Unchained melody - Righteou Brothers
Que tinguem sort - Lluís Llach y Pedro Guerra


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El rincón de las citas... Del amor y el desamor...

Para este rincón he seleccionado diferentes citas que tratan el tema del amor... La verdad es que hay citas para todos los gustos, pero os aseguro que vale la pena dar un repaso... Un detalle me gustaría resaltar que me llamó la atención: entre la cita más antigua, s.XIX a. de C. y la más reciente, s. XXI, pasaron 2.900 años...





Amo como ama el amor. No conozco otra razón para amar que amarte. ¿Qué quieres que te diga además de que te amo,si lo que quiero decirte es que te amo?
Fernando Pessoa (1888-1935) Poeta portugués.

Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal.
Madre Teresa de Calcuta (1910-1997) Misionera yugoslava nacionalizada india.

En un beso, sabrás todo lo que he callado.
Pablo Neruda (1904-1973) Poeta chileno.

No olvides nunca que el primer beso no se da con la boca, sino con los ojos.
O. K. Bernhardt Escritor alemán.

Cuando mi voz calle con la muerte, mi corazón te seguirá hablando.
Rabindranath Tagore (1861-1941) Filósofo y escritor indio.

Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única.
Jorge Luis Borges (1899-1986) Escritor argentino.

Por una mirada, un mundo; / por una sonrisa, un cielo; / por un beso... yo no sé / qué te
diera por un beso.
Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) Poeta español.

El verdadero amor es como los espíritus: todos hablan de ellos, pero pocos los han visto.
François de la Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés.

Amar no es solamente querer, es sobre todo comprender.
Françoise Sagan (1935-2004) Escritora francesa.

Ni la ausencia ni el tiempo son nada cuando se ama.
Louis Charles Alfred de Musset (1810-1857) Poeta francés.

Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor; si gritas, gritarás con amor; si
corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor.
Tácito (55-115) Historiador romano.

El más difícil no es el primer beso sino el último.
Paul Géraldy (1885-1983) Poeta y dramaturgo francés.

El que ha conocido sólo a su mujer y la ha amado, sabe más de mujeres que el que ha
conocido mil.
Leon Tolstoi (1828-1910) Escritor ruso.

Amar no es mirarse el uno al otro; es mirar juntos en la misma dirección.
Antoine de Saint-Exupery (1900-1944) Escritor francés.



El hombre y la mujer han nacido para amarse, pero no para vivir juntos. Los amantes
célebres de la historia vivieron siempre separados.
Noel Clarasó (1905-1985) Escritor español.

Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando
llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta.
Sam Keen (1931-?) Escritor, profesor y filósofo americano.

Conocer el amor de los que amamos es el fuego que alimenta la vida.
Pablo Neruda (1904-1973) Poeta chileno.

Las cartas de amor se escriben empezando sin saber lo que se va a decir, y se terminan
sin saber lo que se ha dicho.
Jean Jacques Rousseau (1712-1778) Filósofo francés.

Amar es encontrar en la felicidad de otro tu propia felicidad.
Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716) Filósofo, físico y matemático alemán.

La gente se arregla todos los días el cabello. ¿Por qué no el corazón?
Proverbio chino

Un beso legal nunca vale tanto como un beso robado.
Guy de Maupassant (1850-1893) Escritor francés.

La señal de que no amamos a alguien es que no le damos todo lo mejor que hay en
nosotros.
Paul Claudel (1868-1955) Escritor y diplomático francés.

Es más fácil quedar bien como amante que como marido; porque es más fácil ser
oportuno e ingenioso de vez en cuando que todos los días.
Honoré de Balzac (1799-1850) Escritor francés.

El alma que hablar puede con los ojos, también puede besar con la mirada.
Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) Poeta español.

Hay que escuchar a la cabeza, pero dejar hablar al corazón.
Marguerite Yourcenar (1903-1987) Escritora francesa.

La mayor declaración de amor es la que no se hace; el hombre que siente mucho, habla
poco.
Platón (427 AC-347 AC) Filósofo griego.

Puede uno amar sin ser feliz; puede uno ser feliz sin amar; pero amar y ser feliz es algo
prodigioso.
Honoré de Balzac (1799-1850) Escritor francés.

Al primer amor se le quiere más, a los otros se les quiere mejor.
Antoine de Saint-Exupery (1900-1944) Escritor francés.

Ama como puedas, ama a quien puedas, ama todo lo que puedas. No te preocupes de la
finalidad de tu amor.
Amado Nervo (1870-1919) Poeta, novelista y ensayista mexicano.

Cuando se habla de estar enamorado como un loco se exagera; en general, se está
enamorado como un tonto.
Noel Clarasó (1905-1985) Escritor español.

La mujer perdona las infidelidades, pero no las olvida. El hombre olvida las
infidelidades, pero no las perdona.
Severo Catalina (1832-1871) Periodista y escritor español.

Un corazón es una riqueza que no se vende ni se compra, pero que se regala.
Gustave Flaubert (1821-1880) Escritor francés.

Besos que vienen riendo, luego llorando se van, y en ellos se va la vida, que nunca más
volverá.
Miguel de Unamuno (1864-1936) Filósofo y escritor español.

No existe nada más interesante que la conversación de dos amantes que permanecen
callados.
Achile Tournier (1847-1906) Escritor francés

Es duro, es doloroso, no ser amado cuando se ama todavía, pero es bastante más duro
ser todavía amado cuando ya no se ama.
Georges Courteline (1858-1929) Dramaturgo y novelista francés.

La decisión del primer beso es la más crucial en cualquier historia de amor, porque
contiene dentro de sí la rendición.
Emil Ludwig (1881-1949) Escritor alemán.

Si no recuerdas la más ligera locura en que el amor te hizo caer, no has amado.
William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.

El primer beso es mágico, el segundo íntimo, el tercero rutinario.
Raymond Chandler (1888-1959) Escritor estadounidense de novela policiaca.

A un gran corazón, ninguna ingratitud lo cierra, ninguna indiferencia lo cansa.
Leon Tolstoi (1828-1910) Escritor ruso.

La peor prisión es un corazón cerrado.
Juan Pablo II (1920-2005) Papa de la iglesia católica.

El corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas; el perfecto conocedor de los
hombres las sabe hacer vibrar todas, como un buen músico.
Charles Dickens (1812-1870) Escritor británico.

Los besos son como pepitas de oro o de plata, halladas en tierra y sin un gran valor,
pero preciosas porque revelan que cerca hay una mina.
George Villiers (1592-1628) Duque de Buckingham. Político inglés.

Hay que ser infiel, pero nunca desleal.
Gabriel García Márquez (1927-?) Escritor colombiano.


El corazón es un niño: espera lo que desea.
Proverbio ruso

Si la pasión, si la locura no pasaran alguna vez por las almas… ¿Qué valdría la vida?
Jacinto Benavente (1866-1954) Dramaturgo español.

Nunca amamos a nadie: amamos, sólo, la idea que tenemos de alguien. Lo que amamos
es un concepto nuestro, es decir, a nosotros mismos.
Fernando Pessoa (1888-1935) Poeta portugués.

El primer amor es una pequeña locura y una gran curiosidad.
George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés.

Las pasiones son como los vientos, que son necesarios para dar movimiento a todo,
aunque a menudo sean causa de huracanes.
Bernard Le Bouvier de Fontenelle (1657-1757) Escritor francés.

Uno no se enamoró nunca, y ése fue su infierno. Otro, sí, y ésa fue su condena.
Robert Burton (1577-1640) Escritor y clérigo inglés.

El amor, para que sea auténtico, debe costarnos.
Madre Teresa de Calcuta (1910-1997) Misionera yugoslava nacionalizada india.

La magia del primer amor consiste en nuestra ignorancia de que pueda tener fin.
Benjamin Disraeli (1766-1848) Estadista ingles.

El amor es una amistad con momentos eróticos.
Antonio Gala (1930-?) Dramaturgo, poeta y novelista español.

El amor consuela como el resplandor del sol después de la lluvia.
William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.

Mucho amor germina en la casualidad; tened siempre dispuesto el anzuelo, y en el sitio
que menos lo esperáis encontraréis pesca.
Ovidio (43 AC-17) Poeta latino.

Hay quien ha venido al mundo para enamorarse de una sola mujer y, consecuentemente,
no es probable que tropiece con ella.
José Ortega y Gasset (1883-1955) Filósofo y ensayista español.

El enamoramiento es un estado de miseria mental en que la vida de nuestra conciencia
se estrecha, empobrece y paraliza.
José Ortega y Gasset (1883-1955) Filósofo y ensayista español.

Es tan corto el amor y tan largo el olvido.
Pablo Neruda (1904-1973) Poeta chileno.

Debes tener siempre fría la cabeza, caliente el corazón y larga la mano.
Confucio (551 AC-478 AC) Filósofo chino.

El amor es un misterio. Todo en él son fenómenos a cual más inéxplicable; todo en él es
ilógico, todo en él es vaguedad y absurdo.
Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) Poeta español.

Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor. Después, todo el amor
pertenece a los pensamientos.
Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.

El amor nunca tiene razones, y la falta del amor tampoco. Todo son milagros.
Eugene O'Neill (1888-1953) Dramaturgo estadounidense.

Amar a alguien es decirle: tú no morirás jamás.
Gabriel Marcel (1889-1973) Filósofo católico, dramaturgo y crítico francés.

Alguien que ama no insulta ni maltrata.
Lucía Extebarria (1966-?) Escritora española.

Sólo se ama lo que no se posee totalmente.
Marcel Proust (1871-1922) Escritor francés.

El que vive enamorado delira, a menudo se lamenta, siempre suspira, y no habla sino de
morir.
Pietro Metastasio (1698-1782) Poeta italiano.

En asuntos de amor los locos son los que tienen más experiencia. De amor no preguntes
nunca a los cuerdos; los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado
nunca.
Jacinto Benavente (1866-1954) Dramaturgo español.

Esta sociedad nos da facilidades para hacer el amor, pero no para enamorarnos.
Antonio Gala (1930-?) Dramaturgo, poeta y novelista español.

Si no te quieren como tú quieres que te quieran, ¿qué importa que te quieran?.
Amado Nervo (1870-1919) Poeta, novelista y ensayista mexicano.

Con las pasiones uno no se aburre jamás; sin ellas, se idiotiza.
Stendhal (1783-1842) Escritor francés.

Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la
pena ser vivida.
Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.

Es una locura amar, a menos de que se ame con locura.
Proverbio latino

Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal.
Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán.



El más bello instante del amor, el único que verdaderamente nos embriaga, es este
preludio: el beso.
Paul Géraldy (1885-1983) Poeta y dramaturgo francés.

Si juzgamos el amor por la mayor parte de sus efectos, se parece más al odio que a la
amistad.
François de la Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés.

La razón puede advertirnos sobre lo que conviene evitar; sólo el corazón nos dice lo que
es preciso hacer.
Joseph Joubert (1754-1824) Ensayista y moralista francés.

Hay pasiones que la prudencia enciende y que no existirían sin el riesgo que provocan.
Jules Amédée Barbey d'Aurevilly (1808-1889) Novelista y crítico francés.

Las infidelidades se perdonan, pero no se olvidan jamás.
Marquesa de Sévigné (1626-1696) Escritora francesa.

He leído en alguna parte que para amarse hay que tener principios semejantes, con
gustos opuestos.
George Sand (1804-1876) Escritora francesa.

El amor es como el fuego; suelen ver antes el humo los que están fuera, que las llamas
los que están dentro.
Jacinto Benavente (1866-1954) Dramaturgo español.

En el amor no basta atacar, hay que tomar la plaza.
Ovidio (43 AC-17) Poeta latino.

Purifica tu corazón antes de permitir que el amor se asiente en él, ya que la miel más
dulce se agria en un vaso sucio.
Pitágoras de Samos (582 AC-497 AC) Filósofo y matemático griego.

Todas las pasiones son buenas mientras uno es dueño de ellas, y todas son malas cuando
nos esclavizan.
Jean Jacques Rousseau (1712-1778) Filósofo francés.

No hay disfraz que pueda largo tiempo ocultar el amor donde lo hay, ni fingirlo donde
no lo hay.
François de la Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés.

El amor es el poder iniciador de la vida; la pasión posibilita su permanencia.
Anónimo

La medida del amor es amar sin medida.
San Agustín (354-439) Obispo y filósofo.

Cuando la edad enfría la sangre y los placeres son cosa del pasado, el recuerdo más
querido sigue siendo el último, y nuestra evocación más dulce, la del primer beso.
Lord Byron (1788-1824) Poeta británico.

Si tú me amaras y yo te amase, ¡cómo nos amaríamos!.
Paul Géraldy (1885-1983) Poeta y dramaturgo francés.

Los que de corazón se quieren sólo con el corazón se hablan.
Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645) Escritor español.

El amor, como ciego que es, impide a los amantes ver las divertidas tonterías que
cometen.
William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.

El corazón tiene razones que la razón ignora.
Blaise Pascal (1623-1662) Científico, filósofo y escritor francés.

La diferencia de la infidelidad en los dos sexo es tan real que una mujer apasionada
puede perdonar una infidelidad, cosa imposible para un hombre.
Stendhal (1783-1842) Escritor francés.

Las grandes pasiones son enfermedades incurables. Lo que podría curarlas las haría
verdaderamente peligrosas.
Johann Wolfgang Goethe (1749-1832) Poeta y dramaturgo alemán.

El verdadero amor no se conoce por lo que exige, sino por lo que ofrece.
Jacinto Benavente (1866-1954) Dramaturgo español.

Uno debería estar siempre enamorado. Por eso jamás deberíamos casarnos.
Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.

A dónde irán los besos que guardamos, que no damos.
Víctor Manuel (1947-?) Cantautor español.

Mientras que el corazón tiene deseo, la imaginación conserva ilusiones.
René de Chateaubriand (1768-1848) Diplomático y escritor francés.

Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
Refrán

Los amores mueren de hastío, y el olvido los entierra.
Jean de la Bruyere (1645-1696) Escritor francés.

Señor, quisiera saber quien fue el loco que inventó el beso.
Jonathan Swift (1667-1745) Político y escritor irlandés.

El amor es una bellísima flor, pero hay que tener el coraje de ir a recogerla al borde de
un precipicio.
Stendhal (1783-1842) Escritor francés.

No hay sentimiento que valga; el amor es una ocupación como otra cualquiera.
Jacinto Benavente (1866-1954) Dramaturgo español.



Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado
de la indisposición, se encuentran con que se han casado.
Groucho Marx (1890-1977) Actor estadounidense.

El Amor es el significado ultimado de todo lo que nos rodea. No es un simple
sentimiento, es la verdad, es la alegría que está en el origen de toda creación.
Rabindranath Tagore (1861-1941) Filósofo y escritor indio.

Puede haber amor sin celos, pero no sin temores.
Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) Escritor español.

Un hombre sin pasiones está tan cerca de la estupidez que sólo le falta abrir la boca para
caer en ella.
Lucio Anneo Séneca (2 AC-65) Filósofo latino.

Junta tu frente a la mía y enlaza tu mano, y haz juramentos que mañana ya habrás roto.
Paul Verlaine (1844-1895) Poeta francés.

Para un amante ya no hay amigos.
Stendhal (1783-1842) Escritor francés.

El amor es lo más parecido a una guerra, y es la única guerra en que es indiferente
vencer o ser vencido, porque siempre se gana.
Jacinto Benavente (1866-1954) Dramaturgo español.

El amor y la tos no pueden ocultarse
Proverbio italiano

Cuando no se ama demasiado no se ama lo suficiente.
Blaise Pascal (1623-1662) Científico, filósofo y escritor francés.

El amor, a quien pintan ciego, es vidente y perspicaz porque el amante ve cosas que el
indiferente no ve y por eso ama.
José Ortega y Gasset (1883-1955) Filósofo y ensayista español.

El ruido de un beso no es tan retumbante como el de un cañón, pero su eco dura mucho
más.
Oliver Wendell Holmes (1809-1894) Poeta y humorista estadounidense.

El primer beso no se da con la boca, sino con la mirada.
Tristan Bernard (1866-1947) Novelista y periodista francés.

Una mujer llega a la convicción de que es amada, más por lo que adivina, que por lo que
le dicen.
Ninon de Lenclos (1620-1705) Cortesana francesa.

Si esta es vuestra forma de amar, os ruego que me odiéis.
Molière (1622-1673) Comediografo francés.

La pasión para el hombre es un torrente; para la mujer, un abismo.
Concepción Arenal (1820-1893) Escritora y socióloga española.

Sólo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible para los ojos.
Antoine de Saint-Exupery (1900-1944) Escritor francés.

Cuando el amor desenfrenado entra en el corazón, va royendo todos los demás
sentimientos; vive a expensas del honor, de la fe y de la palabra dada.
Alejandro Dumas (1803-1870) Escritor francés.

El verdadero paraíso no esta en el cielo, sino en la boca de la mujer amada.
Théophile Gautier (1811-1872) Poeta, crítico y novelista francés.

Si en medio de las adversidades persevera el corazón con serenidad, con gozo y con
paz, esto es amor.
Santa Teresa de Jesús (1515-1582) Escritora mística española.

El que no ama siempre tiene razón: es lo único que tiene.
Antonio Gala (1930-?) Dramaturgo, poeta y novelista español.

Amar es lo contrario de utilizar.
Juan Pablo II (1920-2005) Papa de la iglesia católica.

Un mundo nace cuando dos se besan.
Octavio Paz (1914-1998) Poeta y ensayista mexicano.

Amor con amor se paga.
Refrán

El amor tiene un poderoso hermano, el odio. Procura no ofender al primero, porque el
otro puede matarte.
F. Heumer Escritor contemporáneo alemán.

Cuanto más se ama a un amante, más cerca se está de odiarle.
François de la Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés.

Hay que amar lo que es digno de ser amado y odiar lo que es odioso, mas hace falta
buen criterio para distinguir entre lo uno y lo otro.
Robert Lee Frost (1874-1963) Poeta estadounidense.

¡Los suspiros son aire y van al aire! /¡Las lágrimas son agua y van al mar! /Dime, mujer,
cuando el amor se olvida /¿sabes tú adónde va?
Gustavo Adolfo Bécquer (1836-1870) Poeta español.

Ama un solo día y el mundo habrá cambiado.
Robert Browning (1812-1889) Poeta inglés.



El amor nace del recuerdo, vive de la inteligencia y muere por olvido.
Ramón Llull (1235-1315) Filósofo y escritor en lengua catalana.

No hay beso que no sea principio de despedida; incluso el de llegada.
George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés.

El amor jamás reclama; da siempre. El amor tolera, jamás se irrita, nunca se venga.
Indira Gandhi (1917-1984) Estadista y política hindú.

Existe, en verdad, un magnetismo, o más bien una electricidad del amor, que se
comunica por el solo contacto de las yemas de los dedos.
Ferdinand Galiani (1728-1787) Diplomático y economista italiano.

Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los
amores contrariados.
Gabriel García Márquez (1927-?) Escritor colombiano.

Ven a dormir conmigo: no haremos el amor, él nos hará.
Julio Cortázar (1914-1984) Escritor argentino.

Amarse a sí mismo es el comienzo de una aventura que dura toda la vida.
Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.

Es mejor haber amado y perdido que jamás haber amado.
Alfred Tennyson (1809-1892) Poeta inglés.

El amor es una fuente inagotable de reflexiones: profundas como la eternidad, altas
como el cielo y grandiosas como el universo.
Alfred Victor de Vigny (1797-1863) Escritor francés.

El problema del hombre no está en la bomba atómica, sino en su corazón.
Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.

El amor es como el fuego, que si no se comunica se apaga.
Giovanni Papini (1881-1956) Escritor italiano.

Un hombre que no ha pasado a través del infierno de sus pasiones, no las ha superado
nunca.
Carl Gustav Jung (1875-1961) Psicólogo y psiquiatra suizo.

Lanza primero tu corazón y tu caballo saltará el obstáculo. Muchos desfallecen ante el
obstáculo. Son los que no han lanzado primero el corazón.
Noel Clarasó (1905-1985) Escritor español.

Siempre hay alguien que besa y otro que se limita a permitir el beso.
George Bernard Shaw (1856-1950) Escritor irlandés.

Renunciar a mi pasión es como desgarrar con mis uñas una parte viva de mi corazón.
Gabriele d' Annunzio (1863-1938) Escritor italiano.

El amor es el deseo de obtener la amistad de una persona que nos atrae por su belleza.
Marco Tulio Cicerón (106 AC-43 AC) Escritor, orador y político romano.

El idioma del corazón es universal: sólo se necesita sensibilidad para entenderle y
hablarle.
Jacques Duclós (1896-1975) Escritor francés.

Nunca se tiene la libertad de amar o de dejar de amar.
François de la Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés.

Todo amante es un soldado en guerra.
Ovidio (43 AC-17) Poeta latino.

En los inicios de un amor los amantes hablan del futuro, en sus postrimerías, del pasado.
André Maurois (1885-1967) Novelista y ensayista francés.

Nada pesa tanto como el corazón cuando está cansado.
Juan Zorrilla de San Martín (1855-1931) Periodista, ensayista y poeta uruguayo.

Hay amor propio en el amor como hay interés personal en la amistad.
George Sand (1804-1876) Escritora francesa.

No hay incendio como la pasión: no hay ningún mal como el odio.
Buda (563 AC-486 AC) Fundador del budismo.

¿Beso? Un truco encantado para dejar de hablar cuando las palabras se tornan
superfluas.
Ingrid Bergman (1915-1982) Actriz sueca.

Los que más han amado al hombre le han hecho siempre el máximo daño. Han exigido
de él lo imposible, como todos los amantes.
Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán.

Un instante de gozo del corazón vale más que dos horas de placer de los sentidos.
August von Kotzebue (1761-1819) Dramaturgo alemán.

Tan imposible es avivar la lumbre con nieve, como apagar el fuego del amor con
palabras.
William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.

El dolor es el alimento esencial del amor; cualquier amor que no se haya nutrido de un
poco de dolor puro, muere.
Maurice Maeterlinck (1862-1949) Escritor belga.

Esa necesidad de olvidar su yo en la carne extraña, es lo que el hombre llama
noblemente necesidad de amar.
Charles Baudelaire (1821-1867) Escritor, poeta y crítico francés.

El amor por la fuerza nada vale, la fuerza sin amor es energía gastada en vano.
Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense.

La verdad es que amamos la vida, no porque estemos acostumbrados a ella, sino porque
estamos acostumbrados al amor.
Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán.

Hay quien tiene el deseo de amar, pero no la capacidad de amar.
Giovanni Papini (1881-1956) Escritor italiano.

Dueño del Universo, yo regulo su fortuna. Puedo nombrar reyes, puedo deponerlos,
pero de mi corazón yo no puedo responder.
Jean-Baptiste Racine (1639-1699) Poeta trágico francés.

El beso es una forma de diálogo.
George Sand (1804-1876) Escritora francesa.

Ir sin amor por la vida es como ir al combate sin música, como emprender un viaje sin
un libro, como ir por el mar sin estrella que nos oriente.
Stendhal (1783-1842) Escritor francés.

El verdadero amor supone siempre la renuncia a la propia comodidad personal.
Leon Tolstoi (1828-1910) Escritor ruso.

El amor de los jóvenes no esta en el corazón, sino en los ojos.
William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.

No hay hombre tan cobarde a quien el amor no haga valiente y transforme en héroe.
Platón (427 AC-347 AC) Filósofo griego.

Pueden amar los pobres, los locos y hasta los falsos, pero no los hombres ocupados.
John Donne (1572-1631) Poeta, prosista y clérigo inglés.

Al amor lo pintan ciego y con alas. Ciego para no ver los obstáculos y con alas para
salvarlos.
Jacinto Benavente (1866-1954) Dramaturgo español.

Hay labios tan finos que en vez de besar cortan.
Paul Charles Bourget (1852-1935) Escritor francés.

En los principios amorosos los desengaños prestos suelen ser remedios calificados.
Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) Escritor español.

El amor auténtico se encuentra siempre hecho. En este amor un ser queda adscrito de
una vez para siempre y del todo a otro ser. Es el amor que empieza con el amor.
José Ortega y Gasset (1883-1955) Filósofo y ensayista español.

Cuanto más amamos a alguien menos conviene halagarle.
Molière (1622-1673) Comediografo francés.

Se puede tener, en lo más profundo del alma, un corazón cálido, y sin embargo, puede
ser que nadie acuda a él.
Vincent Van Gogh (1853-1890) Pintor postimpresionista holandés.

Amar: cambiar de casa el alma.
Constancio C. Vigil (1876-1954) Escritor y periodista uruguayo.

El beso es el contacto de dos epidermis y la fusión de dos fantasías.
Louis Charles Alfred de Musset (1810-1857) Poeta francés.

Las pasiones son los viajes del corazón.
Paul Morand (1888-1976) Diplomático y escritor francés.

Para una mujer, el primer beso es el final del principio; para un hombre, el comienzo del
final.
Helen Rowland (1875-1950) Periodista y humorista estadounidense.

Aprueba a los buenos, tolera a los malos y ámalos a todos.
San Agustín (354-439) Obispo y filósofo.

El amor verdadero no espera a ser invitado, antes él se invita y se ofrece primero.
Fray Luis de León (1527-1591) Poeta, humanista y traductor español.

Por tus besos vendería el porvenir.
René de Chateaubriand (1768-1848) Diplomático y escritor francés.

Llegará el día en que después de aprovechar el espacio, los vientos, las mareas y la
gravedad; aprovecharemos para Dios las energías del amor. Y ese día por segunda vez
en la historia del mundo, habremos descubierto el fuego.
Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955) Filósofo y teólogo francés.

El amor sólo se da entre personas virtuosas
Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.

El camino no es largo cuando amas a quien vas a visitar.
Anónimo

Amor: una serpiente con dos cabezas que se vigilan sin cesar.
Elías Canetti (1905-1994) Autor búlgaro en lengua alemana.

Yo amo, tu amas, el ama, nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman. Ojalá no fuese
conjugación sino realidad.
Mario Moreno 'Cantinflas' (1911-1993) Actor mexicano.

El amor más fuerte y más puro no es el que sube desde la impresión, sino el que
desciende desde la admiración.
Santa Catalina de Siena (1347-1380) Religiosa italiana.



Un corazón grande se llena con poco.
Antonio Porchia (1886-1968) Escritor argentino de origen italiano.

El único idioma universal es el beso.
Louis Charles Alfred de Musset (1810-1857) Poeta francés.

El amor nace de un flechazo; la amistad del intercambio frecuente y prolongado.
Octavio Paz (1914-1998) Poeta y ensayista mexicano.

El amor del hombre es algo aparte en su vida, mientras que el de la mujer es su
existencia entera.
Lord Byron (1788-1824) Poeta británico.

En el verdadero amor no manda nadie; obedecen los dos.
Alejandro Casona (1903-1965) Dramaturgo español.

El amor es lo único que crece cuando se reparte.
Antoine de Saint-Exupery (1900-1944) Escritor francés.

Mira a la derecha y a la izquierda del tiempo y que tu corazón aprenda a estar tranquilo.
Federico García Lorca (1898-1936) Poeta y dramaturgo español.

Un amante apasionado ama hasta los defectos de la persona a quien ama.
Molière (1622-1673) Comediografo francés.

La capacidad de reír juntos es el amor.
Françoise Sagan (1935-2004) Escritora francesa.

¡Oh amor poderoso¡ Que a veces hace de una bestia un hombre, y otras, de un hombre
una bestia.
William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.

El amor es un loco tan leal, que en todo cuanto hagáis, sea lo que fuere, no halla mal
alguno.
William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.

La buena vida consiste en amar y hacerse amar suficiente.
Doménico Cieri Estrada (1954-?) Escritor mexicano.

Amar es vivir en aquellos que se ama.
Eliphas Lévi (1810-1875) Mago y escritor ocultista francés.

La única fuerza y la única verdad que hay en esta vida es el amor. El patriotismo no es
más que amor, la amistad no es más que amor.
José Martí (1853-1895) Político y escritor cubano.

El amor verdadero hace milagros, porque el mismo es ya el mayor milagro.
Amado Nervo (1870-1919) Poeta, novelista y ensayista mexicano.

El amor consiste en sentir que el ser sagrado late dentro del ser querido.
Platón (427 AC-347 AC) Filósofo griego.

Nuestro corazón tiene la edad de aquellos que ama.
Marcel Proust (1871-1922) Escritor francés.

No acometas obra alguna con la furia de la pasión: equivale a hacerse a la mar en plena
borrasca.
Thomas Fuller (1610-1661) Clérigo y escritor británico.

Nada es pequeño en el amor. Aquellos que esperan las grandes ocasiones para probar su
ternura no saben amar.
Laure Conan (1845-1924) Pseudónimo de Marie-Louise-Félicité Angers. Escrit

Espantoso juego del amor, en el cual es preciso que uno de ambos jugadores pierda el
gobierno de sí mismo.
Charles Baudelaire (1821-1867) Escritor, poeta y crítico francés.

Dura es la ley de amor, pero por dura que sea, hay que obedecerla, pues la tierra y el
cielo por ella están unidos desde el fondo de las edades.
Francesco Petrarca (1304-1374) Poeta italiano.

Se puede amar sin sufrir cuando se ama sin enrojecer.
Louis Charles Alfred de Musset (1810-1857) Poeta francés.

Cuando se está enamorado, comienza uno por engañarse a sí mismo y acaba por
engañar a los demás. Esto es lo que el mundo llama una novela.
Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.

El benefactor llama a la puerta, pero el que ama la encuentra abierta.
Rabindranath Tagore (1861-1941) Filósofo y escritor indio.

El arte de amar se reduce a decir exactamente lo que el grado de embriaguez del
momento requiera.
Stendhal (1783-1842) Escritor francés.

El hombre en su esencia no debe ser esclavo, ni de sí mismo, ni de los otros, sino un
amante. Su único fin está en el amor.
Rabindranath Tagore (1861-1941) Filósofo y escritor indio.

El que tiene buen corazón nunca es estúpido.
George Sand (1804-1876) Escritora francesa.



Yo, como don Quijote, me invento pasiones para ejercitarme.
Voltaire (1694-1778) Filósofo y escritor francés.

¿Puede uno recordar el amor? Es como tratar de evocar el aroma de las rosas en un
sótano. Puedes ver la rosa, pero nunca el perfume.
Arthur Miller (1915-2005) Dramaturgo estadounidense.

El más poderoso hechizo para ser amado es amar.
Baltasar Gracián (1601-1658) Escritor español.

En el rocío de las pequeñas cosas, el corazón encuentra su mañana y toma su frescura.
Khalil Gibran (1883-1931) Ensayista, novelista y poeta libanés.

Con las personas que no puedes amar, muéstrate siempre amablemente evasivo.
Eugene O'Neill (1888-1953) Dramaturgo estadounidense.

El hombre tiene dos caras: no puede amar sin amarse.
Albert Camus (1913-1960) Escritor francés.

El amor, tal como se practica hoy en la sociedad, no es más que un intercambio de dos
fantasías y el contacto de dos epidermis.
Chamfort (1741-1794) Académico francés.

Los amores son como las setas, que no sabe uno si son venenosas hasta que ya las ha
comido y es demasiado tarde.
Tristan Bernard (1866-1947) Novelista y periodista francés.

Las verdades que revela la inteligencia permanecen estériles. Sólo el corazón es capaz
de fecundar los sueños.
Anatole France (1844-1924) Escritor francés.

El corazón del loco está en la boca; pero la boca del sabio está en el corazón.
Benjamin Franklin (1706-1790) Estadista y científico estadounidense.

El deseo muere automáticamente cuando se logra: fenece al satisfacerse. El amor en
cambio, es un eterno insatisfecho.
José Ortega y Gasset (1883-1955) Filósofo y ensayista español.

El beso es la válvula de escape de la honestidad.
Paul Géraldy (1885-1983) Poeta y dramaturgo francés.

El amor es como el vino, y como el vino también, a unos reconforta y a otros destroza.
Stefan Zweig (1881-1942) Escritor austriaco.

¡Qué triste es amarlo todo sin saber lo que se ama!
Juan Ramón Jiménez (1881-1958) Escritor español.

Amad. Es el único bien que hay en la vida.
George Sand (1804-1876) Escritora francesa.

El amor es tan importante como la comida. Pero no alimenta.
Gabriel García Márquez (1927-?) Escritor colombiano.

Estoy bajo el agua y los latidos de mi corazón producen círculos en la superficie.
Milan Kundera (1929-?) Novelista y ensayista checo.

El amor es como la salsa mayonesa: cuando se corta, hay que tirarlo y empezar otro
nuevo.
Enrique Jardiel Poncela (1901-1952) Escritor español.

El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
Proverbio hindú

Ama a una nube, ama a una mujer, pero ama.
Théophile Gautier (1811-1872) Poeta, crítico y novelista francés.

El amor es el único deporte que no se interrumpe por falta de luz.
Noel Clarasó (1905-1985) Escritor español.

El hombre se eleva por la inteligencia, pero no es hombre más que por el corazón.
Henry F. Amiel (1821-1881) Escritor suizo.

El amor es la poesía de los sentidos.
Honoré de Balzac (1799-1850) Escritor francés.

El amor es como Don Quijote: cuando recobra el juicio es que esta para morir.
Jacinto Benavente (1866-1954) Dramaturgo español.

Las pasiones hacen vivir al hombre, la sabiduría sólo le hace durar.
Chamfort (1741-1794) Académico francés.

El amor se hace más grande y noble en la calamidad.
Gabriel García Márquez (1927-?) Escritor colombiano.

Donde reina el amor, sobran las leyes.
Platón (427 AC-347 AC) Filósofo griego.

Quien puede decir cuanto ama, pequeño amor siente.
Francesco Petrarca (1304-1374) Poeta italiano.

Cuando se quiere dar amor, hay un riesgo: el de recibirlo.
Molière (1622-1673) Comediografo francés.

Jamás se penetra por la fuerza en un corazón.
Molière (1622-1673) Comediografo francés.



No hay cosa más fuerte que el verdadero amor.
Lucio Anneo Séneca (2 AC-65) Filósofo latino.

El hombre que no ha amado apasionadamente ignora la mitad más hermosa de su vida.
Stendhal (1783-1842) Escritor francés.

El amor tiene fácil la entrada y difícil la salida.
Lope de Vega (1562-1635) Poeta, novelista y dramaturgo español.

El que no ama ya esta muerto.
Arthur Schopenhauer (1788-1860) Filósofo alemán.

El amor que es un necio a los veinte años es un loco del todo a les sesenta.
George Sand (1804-1876) Escritora francesa.

El amor no tiene cura, pero es la única cura para todos los males.
Leonard Cohen (1934-?) Poeta y cantante canadiense.

Aquello que sale del corazón, lleva el matiz y el calor de su lugar de origen.
Oliver Wendell Holmes (1809-1894) Poeta y humorista estadounidense.

Enamorarse es sentirse encantado por algo, y algo sólo puede encantar si es o parece ser
perfección.
José Ortega y Gasset (1883-1955) Filósofo y ensayista español.

Nadie tiene dominio sobre el amor, pero el amor domina todas las cosas.
Jean de la Fontaine (1621-1695) Escritor y poeta francés.

Cuando se es amado, no se duda de nada. Cuando se ama se duda de todo.
Colette (1873-1954) Novelista francesa.

El amor es ciego, pero los vecinos no.
Noel Clarasó (1905-1985) Escritor español.

Se habla sin cesar contra las pasiones. Se las considera la fuente de todo mal humano,
pero se olvida que también lo son de todo placer.
Denis Diderot (1713-1784) Escritor francés.

El hombre es verdaderamente grande sólo cuando obra a impulso de las pasiones.
Benjamin Disraeli (1766-1848) Estadista ingles.

El primer suspiro de amor es el último de la razón
Anónimo

Sin pasión, el hombre sólo es una fuerza latente que espera una posibilidad, como el
pedernal el choque del hierro, para lanzar chispas de luz.
Henry F. Amiel (1821-1881) Escritor suizo.

Todo lo que sabemos del amor es que el amor es todo lo que hay.
Emily Dickinson (1830-1886) Poetisa estadounidense.

Amar sin deseo es peor que comer sin hambre.
Jacinto Octavio Picón (1852-1923) Escritor español.

Para el beso, la nariz y los ojos están tan mal colocados como mal hechos los labios.
Marcel Proust (1871-1922) Escritor francés.

Cuando el amor es feliz lleva al alma a la dulzura y a la bondad.
Victor Hugo (1802-1885) Novelista francés.

El que puede prescindir del ser amado puede prescindir de todo.
André Maurois (1885-1967) Novelista y ensayista francés.

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él emana vida.
Salomón (970 AC-931 AC) Rey de Israel

No podemos evitar las pasiones, pero si vencerlas.
Lucio Anneo Séneca (2 AC-65) Filósofo latino.

El amor alivia como la luz del sol tras la lluvia.
William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.

Hay tantas cosas que no pueden juzgarse sin el corazón, que si éste falla, la razón debe
desatinar necesariamente.
Alejandro Vinet (1797-1847) Literato y teólogo suizo.

El amor es como la fiebre: nace y se extingue sin que la voluntad tome en ello la menor
parte.
Stendhal (1783-1842) Escritor francés.

El amor no sólo debe ser una llama, sino una luz.
Henry David Thoreau (1817-1862) Escritor, poeta y pensador.

Mi corona está en el corazón, no en mi cabeza.
William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.

Trata de amar al prójimo. Ya me dirás el resultado.
Jean Paul Sartre (1905-1980) Filósofo y escritor francés.

Tratemos de ver con el corazón.
Franz Liszt (1811-1886) Pianista y compositor austriaco de origen húngaro.

Ama si quieres influir.
Doménico Cieri Estrada (1954-?) Escritor mexicano.

Los corazones duros se vencen con súplicas blandas.


Tiberio (42 AC-37) Emperador romano.

El día que tú no ardas de amor, muchos morirán de frío.
François Mauriac (1905-1970) Escritor francés.

Ningún amor es más verdadero que aquel que muere sin haber sido revelado.
Oliver Wendell Holmes (1809-1894) Poeta y humorista estadounidense.

El amor nace de nada y muere de todo.
Jean Baptiste Alphonse Karr (1808-1890) Escritor francés.

El amor es una enfermedad inevitable, dolorosa y fortuita.
Marcel Proust (1871-1922) Escritor francés.

Ojos que no ven, corazón que no siente.
Refrán

No hay amor sin temor de ofender o perder lo que se ama.
Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645) Escritor español.

Los hombres más capaces de pensar sobre el amor son los que menos lo han vivido; y
los que lo han vivido suelen ser incapaces de meditar sobre él.
José Ortega y Gasset (1883-1955) Filósofo y ensayista español.

Cada uno tiene la edad de su corazón.
Alfred d' Houdetot (1799-1869) Escritor francés.

El amor es un crimen que no puede realizarse sin cómplice.
Charles Baudelaire (1821-1867) Escritor, poeta y crítico francés.

El amor es una tontería hecha por dos.
Napoleón I (1769-1821) Napoleón Bonaparte. Emperador francés.

Agradar cuando se recaudan impuestos y ser sabio cuando se ama son virtudes que no
han sido concedidas a los hombres.
Edmund Burke (1729-1797) Político y escritor irlandés.

El amor eterno dura 2 o 3 meses
Anónimo

Sustituir el amor propio con el amor de los demás, es cambiar un insufrible tirano por
un buen amigo.
Concepción Arenal (1820-1893) Escritora y socióloga española.

El amor tiene dos momentos deliciosos: el primero y el último; lo malo es el tiempo que
transcurre entre ellos.
Noel Clarasó (1905-1985) Escritor español.

El amor lo toma todo, y todo lo da.
Fénelon (1651-1715) Escritor y teólogo francés.

No ser nada y no amar nada, es lo mismo.
Ludwig Feuerbach (1804-1872) Teólogo y politico aleman.

Es importante acentuar el papel que juegan sobre el amor la fisonomía y los gestos tales
como un beso. Revelan el auténtico ser de la persona que amamos.
José Ortega y Gasset (1883-1955) Filósofo y ensayista español.

El amor es fe y no ciencia.
Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645) Escritor español.

Nuestro corazón tiene la edad de aquello que ama.
Marcel Prévost (1862-1941) Escritor francés.

El amor físico es un instinto natural, como el hambre y la sed; pero la permanencia del
amor no es un instinto.
André Maurois (1885-1967) Novelista y ensayista francés.

La fuente de la vida es el corazón.
Juan Luis Vives (1492-1540) Humanista y filósofo español.

No creo que existan reglas sobre los asuntos del amor y la cantidad de compasión que
conllevan.
Arthur Miller (1915-2005) Dramaturgo estadounidense.

¡Qué sabios son aquellos que únicamente son tontos en el amor!
James Cook (1728-1779) Explorador y navegante inglés.

¿La envidia, el odio, la lujuria…, todas esas pasiones han sido arrojadas del alma para
que ésta no sea sino una pieza de hielo?
Henry Moore (1898-1986) Escultor británico.

Aquel que ama, el mismo se ata y se mata, y se hace de señor siervo, en tanto que todos
cuantos ve se piensa que le usurpan su amor, y con muy poca superstición todo en su
corazón se perturba y se le revuelve de dentro.
Alfonso Martínez de Toledo (1398-1468) Escritor moralista español.

No ames a quien no admires. El amor sin admiración sólo es amistad.
George Sand (1804-1876) Escritora francesa.

La declaración lisonjera que más agrada al amor no está en lo que se dice, sino en lo que
se escapa.
Ninon de Lenclos (1620-1705) Cortesana francesa.

El amor es una comedia en la cual los actos son muy cortos y los entreactos más largos:
¿cómo llenar los intermedios sino mediante el ingenio?.


Ninon de Lenclos (1620-1705) Cortesana francesa.

El amor puede hacerlo todo, y también lo contrario de todo.
Alberto Moravia (1907-1990) Alberto Pincherle. Escritor italiano.

Estar enamorado significa exagerar desmesuradamente la diferencia entre una mujer y
otra.
Jean Baptiste Alphonse Karr (1808-1890) Escritor francés.

El amor no da ni toma nada, excepto de sí mismo.
Khalil Gibran (1883-1931) Ensayista, novelista y poeta libanés.

Son los ímpetus de las pasiones deslizadores de la cordura, y allí es el riesgo de
perderse.
Baltasar Gracián (1601-1658) Escritor español.

El hombre tiene corazón, aunque no siga sus dictados.
Ernest Hemingway (1896-1961) Escritor estadounidense.

Da un poco de amor a un niño y ganarás un corazón.
John Ruskin (1819-1900) Crítico y escritor británico.

La pasión es una emoción crónica.
Théodule-Armand Ribot (1839-1916) Psicólogo francés.

A fuerza de hablar de amor, uno llega a enamorarse. Nada tan fácil. Esta es la pasión
más natural del hombre.
Blaise Pascal (1623-1662) Científico, filósofo y escritor francés.

El hombre se define como ser que evalúa, como ser que ama por excelencia.
Friedrich Nietzsche (1844-1900) Filosofo alemán.

El amor, más que un poder elemental, parece un género literario. Porque el amor, más
que un instinto, es una creación, y aun como creación nada primitiva en el hombre.
José Ortega y Gasset (1883-1955) Filósofo y ensayista español.

Ningún poder humano puede jamás violentar el sagrario impenetrable de la libertad del
corazón.
Fénelon (1651-1715) Escritor y teólogo francés.

El amor es la poesía de los sentidos. Pero hay poesías malísimas.
Antonio Gala (1930-?) Dramaturgo, poeta y novelista español.

El amor como principio, el orden como base, el progreso como fin.
Auguste Comte (1798-1857) Filósofo francés.

El amor es la más noble flaqueza del espíritu.
John Dryden (1631-1700) Escritor inglés

Amor es el intercambio de dos fantasías y el contacto de dos egoísmos.
Paul Auguez Escritor francés.

Nada debe turbar la ecuanimidad del ánimo; hasta nuestra pasión, hasta nuestros
arrebatos deben ser medidos y ponderados.
Francisco Ayala (1906-?) Escritor español.

El amor no es sólo un sentimiento. Es también un arte.
Honoré de Balzac (1799-1850) Escritor francés.

Es propio del amor si es verdadero, compendiar en un ser el mundo entero.
Ramón de Campoamor (1817-1901) Poeta español.

El amor es un niño grande; las mujeres, su juguete.
Severo Catalina (1832-1871) Periodista y escritor español.

El amor y la amistad se excluyen mutuamente.
Jean de la Bruyere (1645-1696) Escritor francés.

Boca besada no pierde fortuna, es más renueva como la luna.
Giovanni Boccaccio (1313-1375) Escritor italiano.

Con frecuencia el amor, comercio borrascoso, acaba en bancarrota.
Chamfort (1741-1794) Académico francés.

El amor y la afición con facilidad ciegan los ojos del entendimiento.
Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) Escritor español.

El amor es la actividad del ocioso y el ocio del hombre activo.
Edward George Bulwer-Lytton (1803-1873) Escritor inglés.

Siempre que odio y amor compiten, es el amor el que vence.
Pedro Calderón de la Barca (1600-1681) Dramaturgo y poeta español.

El secreto de la felicidad en el amor consiste menos en ser ciego que en cerrar los ojos
cuando hace falta.
Simone de Beauvoir (1908-1986) Novelista e intelectual francesa.

El amor crea en la mujer, una mujer nueva; la de la víspera ya no existe al día siguiente.
Honoré de Balzac (1799-1850) Escritor francés.

El amor aborrece todo lo que no es amor.
Honoré de Balzac (1799-1850) Escritor francés.

El ser inmóvil mueve como objeto del amor, y lo que él mueve imprime el movimiento
a todo lo demás.
Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.


¿Puede ser por ventura amado el que a nadie ama?
Demócrito de Abdera (460 AC-370 AC) Filósofo griego.

En el amor no hay crímenes ni delitos, sólo falta de buen gusto.
Paul Géraldy (1885-1983) Poeta y dramaturgo francés.

El amor inspira las más grandes hazañas e impide realizarlas.
Alejandro Dumas (1803-1870) Escritor francés.

El amor puede ser un pasatiempo y una tragedia.
Isadora Duncan (1877-1927) Bailarina estadounidense.

Dulce amor el alcanzado con dificultades.
W. C. Fields (1879-1946) Actor y cómico estadounidense.

El amor es la única cosa de este mundo que no quiere más comprador que a sí mismo.
Johann Christoph Friedrich von Schiller (1759-1805) Poeta y dramaturgo alemán

Hambre y amor mantienen cohesionada la fábrica del mundo.
Johann Christoph Friedrich von Schiller (1759-1805) Poeta y dramaturgo alemán

El amor es física y química.
Severo Ochoa (1905-1993) Médico español.

El amor es una treta de la naturaleza.
Armando Palacio Valdés (1853-1938) Literato español.

El amor es la última filosofía de la tierra y del cielo.
Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645) Escritor español.

Quien en zarzas y amores se metiere, entrará cuando quiera, mas no saldrá cuando
quisiere.
Plutarco (50-125) Escritor griego.

El amor es una comedia en un sólo acto: el sexual.
Enrique Jardiel Poncela (1901-1952) Escritor español.

Es más fácil amar a la humanidad en general que al vecino.
Eric Hoffer

No hay en el mundo señorío como la libertad del corazón.
Baltasar Gracián (1601-1658) Escritor español.

Los platónicos olvidan excesivamente que el amor es una física antes de ser un ensueño.
Remy de Gourmont (1858-1915) Novelista francés.

El amor es como el agua, si algo no lo agita, se echa a perder.
Arturo Graf (1848-1913) Escritor y poeta italiano.

¡Pobre del amor a quien la fantasía abandona!
Arturo Graf (1848-1913) Escritor y poeta italiano.

En el amor hay dos males: la guerra y la paz.
Quinto Horacio Flaco (65 AC-8 AC) Poeta latino.

¡Cosa curiosa! el primer síntoma del verdadero amor en un joven es la timidez, en una
muchacha es la audacia.
Victor Hugo (1802-1885) Novelista francés.

El amor es un ardiente olvido de todo.
Victor Hugo (1802-1885) Novelista francés.

Lo que el amor hace, él mismo lo excusa.
Molière (1622-1673) Comediografo francés.

El amor es más bien el dios de las sensaciones que el dios de los sentimientos.
Ninon de Lenclos (1620-1705) Cortesana francesa.

El amor nunca muere de hambre; con frecuencia de indigestión.
Ninon de Lenclos (1620-1705) Cortesana francesa.

El amor a lo don Juan no es más que afición a la caza.
André Maurois (1885-1967) Novelista y ensayista francés.

¡Ay del hombre que quiere actuar sinceramente en el amor!
George Sand (1804-1876) Escritora francesa.

Es amor bien pobre el que puede evaluarse.
William Shakespeare (1564-1616) Escritor británico.

El corazón es lo primero que vive en la estructura del animal y lo último que muere. En
él tiene su comienzo y su término la vida.
Juan Luis Vives (1492-1540) Humanista y filósofo español.

El amor compadece, y compadece más cuanto más ama.
Miguel de Unamuno (1864-1936) Filósofo y escritor español.

El amor es la historia de la vida de las mujeres y un episodio en la de los hombres.
Germaine de Staël (1766-1817) Escritora e intelectual francesa.

El amor al prójimo no conoce límites ideológicos ni confesionales.
Martin Niemoeller (1892-1984) Pastor protestante alemán.

El amor. Claro, el amor. Un año de ardor y llamas y treinta de cenizas.
Giuseppe Tomasi di Lampedusa (1896-1957) Escritor italiano.

Procuro no tener demasiada pasión. La pasión es dejarse ir, transformarse en un sujeto
pasivo.
Emilio Alarcos Llorach (1922-1998) Lingüista español.

El amor puede esperar todavía cuando la razón desespera.
George W. Lyttelton (1883-1962) Escritor inglés.

Las pasiones alteran momentáneamente la índole de los hombres, pero no la destruyen.
Gaspar Melchor de Jovellanos (1744-1811) Literato, economista y político español.

El amor es un verdadero acceso de fiebre, con la diferencia de que ésta comienza con
frío y termina con ardor, mientras que el amor sigue el camino contrario.
Friedrich Weber (1813-1894) Escritor y médico alemán.

Todo el que intenta salvar a otra persona con la mentira de un amor sin límite arroja una
sombra al rostro de Dios.
Arthur Miller (1915-2005) Dramaturgo estadounidense.


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03/05/2009

Deseos fugaces: Anoche viajé hasta el cielo...








Anoche viajé hacia el cielo. Anoche huí de las angustiantes realidades y me invité a rebuscar en la magia del cosmos aquella ilusión que una vez supo acariciar mis deseos con tanta ternura. Anoche fui a visitarte al país de los velados secretos y quise volver a declararme, y quise volver a requerir tu amor...
Anoche cogí mi coche y me subí al monte. En la cima hallé un centenario pino y en su regazo me senté. Posado en tan hermosa tarima escudriñé el horizonte y quise recuperar aquella maravillosa vivencia que no hacía mucho el destino me había regalado para mi diario. Un pedazo de cielo emergía ante mí como un señuelo, tratando de capturar mi atención con la divina presencia de miles de estrellas. Cual bellas infantas reposaban en la fina cuna de la templada oscuridad mientras su mamá, la reina luna, iba tarareando su canción, la azucarada nana que peina los sueños. En verdad eran tantas y tan colosal era el chal que arropaba los vacíos que las separaban que mis empeños no sabían adónde dirigir mi mirada. Baldíos fueron mis inaugurales intentos: la luces que mi alma buscaba eran esquivas y en mis tentativas no hallaba aquellos originales cruces que tan asombrosamente solían quebrar la etérea calma del universo. Converso de una férrea esperanza en mi mente bullían las evocaciones que invitan a la paciencia a disfrazar la tardanza con preciosas expectaciones... En un paseo rural encontré una vez la paz, lejos del mundanal jolgorio maté mi prudencia y al aire lancé mi deseo de amor. En pos de una estrella fugaz se elevaron como diosas mis odas. Más clara, más bella, la luna brilla... Y se respira mejor...Y en el donaire me sentí Don Juan Tenorio, en el sentir fui Romeo y en mi rara pretensión Don Quijote. La tuna de mis suspiros coreó las bodas de una pilla pasión con la secreta complicidad del infinito. Y sentí otra vez aquel emocionante azote: de sus retiros volvieron con extraño brío y apasionante sensualidad aquellos sentidos que tanto llevaban dormidos. Fue un rito genial, una ingenuidad de crío, un original apaño, una locura de amor, una alianza que germinó en una negociación con la más pura ilusión. Y se respira mejor... Y, quien lo vivió te lo jura, se respiraba mejor. Porque se produjo una hechicera y eufórica danza, una campechana pantomima que aunaba el poder de la sincera y plana retórica con un querer que con sus tenaces deseos mima sus fantasías. Y esperando aquellos fugaces paseos se respiraba, se sentía, se olía, se amaba, se miraba y se escuchaba mucho mejor... Como en las mejores poesías todas mis sensaciones rimaban sus oraciones con los alientos mentores de los latidos de mi corazón. Con todos mis pensamientos sumergidos en la recordación de tan serena experiencia mi atención olvidaba el motivo de mi presencia en aquel lugar. Sentado bajo aquel altivo pino, mi pena aspiraba a volver a practicar aquel celestino tanteo con el espacio que una vez resucitó su contento. Reacio era mi ateo hado a reponer en la enlutada tez celestial la más prodigiosa travesía. Mas atento en el umbral de la espera confiada yo seguía, pues yo sabía que en mi gloriosa historia la caprichosa probabilidad jamás olvidó parar la noria de las oportunidades para ofrecerme la mía. Y tampoco en esta ocasión me falló… Quiso la bondad de mi sino pagar mis ingenuidades con la irradiación de un peregrino foco de los anhelos. Guía su visión los vuelos de las platónicas demandas y en la oscuridad sus itinerarios se dibujan como radiantes bandas que nos empujan a su conquista. Primero fue una. Mi vista la cazó y mis pensantes odas quedaron afónicas: "Qué me ame, qué me ame, qué me ame, qué me ame...". Después fue otra. Y finalmente pasaron algunas más. Todas escribieron en sus diarios mis imposibles deseos. Todas partieron hacia el más allá. Se hicieron visibles por unos instantes y en sus paseos escucharon mis pensantes palabras: "Qué me ame, qué me ame, qué me ame, qué me ame... qué me ames...". Luego marché. Seguramente mi ruego se perdió en el espacio, cayó en el vacío de algún agujero interestelar. Aunque, si te soy sincero, sigo siendo reacio a creer que tan sentido experimento fuera tan sólo el gaje de un encanto lunar. Y sigo esperando, sigo aguardando que un día, con el canto de un pajarillo, con el silbido del viento o con el brillo del rocío aquel engranaje que con mis peticiones arranqué consiga que abras tu corazón para hacerte llegar lo que nunca te conté. Mi razón ahoga mis esperanzas, pero mi enamorada esencia aboga que tales andanzas, sean pasto de la nada o sirvan para la secuestro de tu presencia, hermosean el vasto suelo de mis emociones... Tales romanzas nimban el cabestro que guía el vuelo de mi más preciada pasión.
Anoche viajé hacia el cielo. Anoche cogí el coche y fui a buscarte. Sabía que no iba a encontrarte pero marché tranquilo. Iba a recrear aquello que en el pasado endulzó un muy bello recuerdo. Iba a buscar la paz que con el sustento de la fe se consigue. Iba a conciliarme con la armónica felicidad que las perfectas fantasías conllevan. Y Dios sabe que lo conseguí. Porque anoche me sentí bien, fantásticamente bien. Anoche, mi esquiva estrella fugaz, fui feliz.



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;

"La Escuela de la Alegría"

El vídeo de una Ponencia de Miquel Beltran i Carreté que emocionó a todo un Congreso Internacional de Educación...
(No dudes en clicar sobre el símbolo que se halla a la izquierda de VIMEO, abajo del vídeo, para verlo a pantalla completa. Luego, para volver, debes pulsar Esc)
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